política de bien común

Política

La política​ es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo, u otras formas de relaciones de poder entre individuos, como la distribución de recursos o el estatus.​ También es el arte, doctrina o práctica referente al gobierno de los Estados,​ promoviendo la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad1.

Es común dirigirse a los clásicos griegos para abordar la visión política recuperando los conceptos fundamentales sobre los que se edificó la primera democracia de la que hay constancia escrita. La política sin embargo en pocas ocasiones ha sido democrática y casi siempre ha sido infectada por la corrupción que aparece en nuestra historia también desde los orígenes. La República de Platón (385 a.c.) es el primer testimonio y búsqueda de soluciones para el problema.

La política es una práctica social con la que se persigue dar solidez, apoyo, justificación o fundamento al ejercicio del poder. Su calificación como democrática, o  no, se percibe de muy diferentes formas según sea la posición personal frente a tal ejercicio del poder. No es suficiente aportar las referencias clásicas pues siempre se cumple el refrán de ‘depende del cristal con el que se mire‘ y cada cual tiene el suyo y está plenamente justificado según la experiencia concreta y/o conocimientos que se tengan al respecto.

No es casual el desprestigio de la política y los políticos. Cualquiera que se sienta no integrado en el poder encontrará múltiples argumentos para adoptar no solo una posición crítica, sino de rechazo incluso absoluto, a algo que como sociedad necesitamos. No es posible gobernar cada cual y al tiempo beneficiarnos todos del poder social que nos ha permitido superar a otras especies y evolucionar como seres humanos.

La política es en primer lugar individual, motorizada por nuestros valores personales, actitudes y aprendizaje, pero solo alcanza su pleno desarrollo en el plano social, implicando y afectando a todos aquellos con los que convivimos.

Para la realización del yo necesitamos siempre la realización de nosotr@s ya que, si así no fuera, el resto de la sociedad rechazará nuestros objetivos, por bien intencionados que sean. No podremos evitar incluir en nuestra iniciativa política personal los sesgos que nos caracterizan de lo que se darán cuenta l@s demás, más pronto que tarde, adoptando una actitud indiferente, de sospecha, de franco rechazo y hasta agresiva según el caso.

Entre el beneficio personal y el bien común, el límite que define de que lado queda la iniciativa política es la participación de cuantos se van a ver afectados, que también quieren su beneficio personal, pero, como nosotr@s, no pueden realizarlo sin la inclusión de quienes les rodean.

Desde la ilustración a nuestros días hemos confundido la realización del bien común en el plano social mediante políticas homogeinizadoras que anulan la individualidad del ser humano provocando la ausencia de la sociedad en su definición. Una ausencia muy propicia para el desarrollo del beneficio personal de quienes se ofrecen a representar la voluntad de los demás.
La corrupción y la alienación son fenómenos paralelos en cuya coexistencia se daña tanto al bien común como a las personas.

La Política de Bien Común requiere un aprendizaje de la sociedad y de cada persona así como prácticas sociales que la faciliten y creen una cultura ética y moral adecuada.
Si el bien común es aquel que beneficia a to@s la política del bien común es aquella en la que participan tod@s para realizar su identidad, tanto individual como colectiva, sin perjudicar a ninguno de los individuos a quienes afecta.

  1. Wikipedia – Etimología, definiciones, historia, ciencia política, sistemas políticos…[]